Digamos que después de todo, me encanta la idea de que exista un mañana en el que algo bueno pueda pasar; reír, festejar, ya saben, siempre agradezco que a pesar de las cosas malas tenga la dicha de contar con tan buenos amigos. Aparte de esto tuve unos días de tranquilidad después de una de las peores semanas de la vida, obviamente estoy exagerando -he tenido peores-. Me siento mas calmada como para escribir sin tanto enojo y esta maldita gastritis emocional, que con todo y los temas de la vida formaban un nudo en mi garganta, que posteriormente se convertía en un dolor en los nudillos e inmovilidad de falanges que me hacían escribir aveces con ira de más. Es que aveces siento que escribir es como hablar, cuando hablo, suelto y suelto palabras que, como cuando escribo, no siempre tienen sentido, pero se suelen entender de una forma u otra, me gusta que las personas que leen lo que escribo, no solo lo lean si no que puedan percibir el sentimiento que le pongo a las cosas tanto como a...